Semana De La Tradición Del Norte Cordobés
Primer Pregón Cancionero del País
Por Elvira Rosa Paredes
Los deanfunenses nos aprestamos a celebrar la edición número cincuenta y cuatro de nuestra fiesta mayor.
Impulsada por la pasión que este evento me inspira desde que tengo uso de razón quise conocer, a modo de humilde tributo y por respeto a su esencia, los detalles de su origen y los pormenores de la organización, concreción y trascendencia de cada una de sus ediciones hasta llegar a la del próximo febrero.
Recopilando Decretos, Ordenanzas, libros de actas, programas de actividades, fotografías y cientos de ejemplares de viejas revistas y periódicos nacionales, provinciales y locales pude (estoy pudiendo) reconstruir cronológicamente, casi como a un rompecabezas, la historia de esta fiesta popular surgida a fines de la década de 1950 y sostenida en el tiempo por casi cincuenta años, gracias a la convicción de sus hacedores y a la gente que, desde las veredas del apoyo incondicional o del ataque más contundente, la han construido.
La Nación, La Prensa, Revista Así, Córdoba, Los Principios, La Voz del Interior, Zona Norte, Actualidad, Viento Norte, La Posta y mis recuerdos dicen, palabras más, palabras menos, que la fiesta nació en 1957 con el nombre de “Semana de Deán Funes – Fiesta de la Tradición del Norte de Córdoba”, como consecuencia de la contundente decisión política tomada por el entonces Comisionado Municipal Don Abraham Manzur, acompañado de un reducido grupo de personas adherentes a la idea de mostrar, primero a nosotros mismos y luego a quienes quisieran ver, todo lo mucho y bueno que tenía y se hacía en el poblado y en esta región de la provincia.
Con ese espíritu, entre el 2 y 10 de noviembre de aquel año, se desarrolló un nutrido programa de actividades llevado a cabo en diversos lugares de la ciudad, que resumía la vida industrial, comercial, cultural, deportiva y recreativa de Deán Funes, y que culminaron el Día de la Tradición con un “ gran concurso de hacheros y picapedreros; exposición ganadera en la Sociedad Rural: desfile de jinetes en Plaza Sarmiento; premio al mejor apero en dos categorías: liso y plata; carreras de sortijas; venta de asados y empanadas en terrenos del ex ferrocarril; premio a la mejor vidriera; bailes regionales y concursos de los mismos, zapateo, malambo en terrenos del Ferrocarril Gral. Belgrano; y fuegos artificiales.”
A partir de 1958 deja de llamarse Semana de Deán Funes para denominarse tal como la conocemos hoy: Semana de la Tradición del Norte Cordobés.
Con esta impronta se desarrollan las primeras ediciones de la fiesta, tiempo necesario para que los deanfunenses nos apropiáramos de ella y se concretaran las inolvidables ediciones novena y décima de noviembre del ’65 y ‘66 en Plaza Sarmiento, momento en el que es bautizada por Luís Rodríguez Armesto como “Primer Pregón Cancionero del País”.
Y llega 1967. Y con el año y la nueva comisión responsable de su organización se modifican, de noviembre a diciembre, la fecha; y de la Plaza Sarmiento a la Ensenada del Aguaribay, el lugar de su realización, adicionándose un “grandioso espectáculo nocturno a realizarse en vasta Ensenada donde se ofrecerá el espectáculo ecuestre de doma, complementado con intercalación del festival cancionero que tendrá como novedoso escenario una plataforma móvil a emplazarse en el centro de la pista”, como decía una publicidad.
Y en 1969 la Ensenada del Aguaribay se transforma en anfiteatro porque “…el Club Estudiantes ha levantado el Gigantesco Estadio para brindar al público el espectáculo nocturno de Doma y Folklore, el mayor de los ya existentes para estos eventos. Posee comodidades para 10.000 personas, contando con iluminación “a giorno” y cómodas plateas de plástico, un escenario de 200 metros cubiertos y los característicos “ranchones” con su contenido de comidas típicas y bebidas regionales. Este esfuerzo del Club Estudiantes es digno de destacar, ya que significa un orgullo para Deán Funes y su zona.”
Es entonces cuando la Semana de la Tradición del Norte Cordobés, el “festival”, como la llamamos todos, se transforma definitivamente y para el imaginario colectivo, en el espectáculo de jineteada y folklore llevado a cabo en el anfiteatro… si no es así y allí… no es festival.
Y por distintas razones no siempre fue así y allí.
No siempre fue jineteada y folklore. A veces fue solo folklore. A veces folklore y tango. También cuarteto.
No siempre se llamó Semana de la Tradición. En 1970 se llamó Festival de la Tradición. En 1972, Expo Folk… Expo Folk ’72. Y en 1976 Festival Navideño de la Tradición.
Así como su nombre fue circunstancialmente modificado también varió la fecha de su realización. De noviembre a diciembre. De diciembre a febrero. De febrero a enero. De enero nuevamente a febrero. Con lluvias siempre.
Y hubo años en los que no se hizo: el ’74, ’77 y 1985. O años en los que se hicieron dos: 1975 y 1976. Y una edición sobre la que no he encontrado absolutamente ningún dato: la XXIII.
La Semana no siempre fue organizada por la Municipalidad o comisiones de su dependencia. Algunas ediciones fueron llevadas a cabo por asociaciones intermedias de la comunidad como el Club Estudiantes, el Centro Pedagógico Gabriela Mistral o el Círculo de Oficiales, Sub Oficiales y Tropas de la Policía Departamental hasta que, a partir de 1978, se instituyen las comisiones permanentes y dependientes de la Municipalidad que asumen la realización de las posteriores ediciones, a excepción de las recientes 2002, 2003 y 2004 en las que la organización es compartida por la Municipalidad y la Sociedad Rural “Ganadería del Norte”.
Y siempre fue una fiesta polémica. Desde sus orígenes.
En los testimonios periodísticos de aquellos primeros se leen reflexiones tales como “…nuestra semana es en beneficio de toda la colectividad, sin ninguna pretensión proselitista, sin quemar incienso que exalte a través del humo las aspiraciones políticas de ningún funcionario o aspirante a cargos electivos en el día de mañana” (1957); o: “…pese al mal tiempo operado al iniciarse la Semana de la Tradición del Norte Cordobés, los actos programados se han ido desarrollando normalmente. Las exposiciones industrial y comercial no contaron con la afluencia de público que era de esperar, pero ya se han anotado las causas que lo motivaron.
Los expositores en la industrial esta vez, como el año pasado, demostraron una cabal responsabilidad y un conocimiento del contenido que encierra realizaciones como la que nos ocupa. En cambio la exposición comercial otra vez demostró la apatía y la indiferencia que caracterizó a la exposición anterior. Esto ocurre justamente porque existe un criterio egoísta y todavía en este sector no se ha llegado a captar la trascendencia que adquiere para un pueblo la realización de semanas que poseen carácter popular. No han llegado a comprender que año a año va adquiriendo mayor magnitud y lo que fue iniciado como una fiesta local se convertirá en una realidad nacional. Naturalmente que esto no puede cristalizarse en un tiempo corto sino que se necesitan algunos años (1958).
La Semana de la Tradición siempre estuvo sujeta a condicionamientos de carácter financiero, siendo sus resultados económicos el termómetro con el que se midió su éxito o su fracaso, cuantificándola y no cualificándola como a la más importante propuesta cultural, expresión de la identidad y tradición de todo un pueblo. Así sucedió en varias oportunidades. No solo en 1999.
La Semana de la Tradición del Norte Cordobés también tuvo fines benéficos destacables: la construcción del nuevo edificio del Colegio Nacional, la construcción de la sede de Bomberos Voluntarios, el Estadio Cubierto, las Cooperadoras Escolares, las instituciones que trabajan con discapacitados, el Hospital.
La Semana de la Tradición del Norte Cordobés es el Primer Pregón Cancionero del País porque por sus escenarios pasaron todos… los consagrados y los que se consagraron luego. Desde Atahualpa Yupanqui, Los Chalchaleros y Mercedes Sosa hasta Miguel Ángel Robles, Ica Novo, Pedro Vergara, los Pacheco y Piñón Fijo.
Todos… desde Luis Landriscina, Horacio Guarany, Soledad, Los Nocheros y el Chaqueño hasta el joven y desconocido Pedro Rodríguez, quien falleció en el Altar Cívico de la Plaza tras participar del Certamen de Arte Folklórico del ‘98.
Y las mejores caballadas, como las de Gargiulo, Lavallén, Melón, Bárcena, Salusso, Pizzolato, Casas, Cejas, Quinteros y Fassi, quedando para siempre en el recuerdo el nombre de “El Argentino”, reservado que perdió la vida en uno de los palenques del anfiteatro.
Y tuvo gargantas que le dieron voz: Alfredo Capel, Miguel Franco, Luís Rodríguez Armesto, José González, Clidy Suárez, Jorge Marcó, Julio Di Palma, Miguel Ángel Gutiérrez, Ricardo Wagner, David Heredia, Alejandro Vera, y por supuesto Claudio “Chicho” Salinas.
Y relatores de jineteada y payadores que le dieron emoción: Secundino Cabezas, Vicente Fébola, Lito Cabrera, Félix Gigena Luque, Antonio Ochoa, Daniel Fassi y Juan Toranzo. El Tape Chaná, el Pbro. Marcelino Moya, Werfil Concepción y Gustavo Guichón.
La Semana de la Tradición del Norte Cordobés es el “Primer Pregón Cancionero del País” porque siempre fue distinta, plástica, literaria, artesanal, con concursos y certámenes, aunque algunos de sus hijos hoy la superen en fama.
La Semana de la Tradición del Norte Cordobés es el “Primer Pregón Cancionero del País” y celebrará su Edición de Oro en el próximo febrero por voluntades y determinaciones que, acertadas o no, tomaron los Intendentes de la ciudad: Abraham Manzur, Orfilio Moreyra Ross, Rolando Perrotta, Luis Sivilotti, Pedro Igarzábal, Fuhad Cordi, Victorino Vásquez, Ángel P. Velásquez, Juan I. Nicastro, Arnoldo Gugger, José Naveira Ferradanes, Guillermo Córdoba, Juan Elías, Eduardo Luis Monteoliva, Aído Hugo Bellina y Alejandro Teijeiro.
Y por el ímpetu y osadía incomparables de personas como Martín Santiago, Tte. Cnel. Pérez Estévez, Juan Eugenio Martos, Farruco Hermida, Gilberto Ávalos, Marcelino Bartolomé, Miguel Tarragona, Francisco Llopis, Luis Cortizo, Ubaldo Aspitia, Hortensia Morales, Italo Francescón, Ricardo Quintana, Daniel Quintana y Pedro Loustalot en sus calidades de funcionarios o presidentes de las comisiones que la instituyeron.
Pero, fundamentalmente, la Semana de la Tradición del Norte Cordobés es el “Primer Pregón Cancionero del País” y celebrará su Edición de Oro en el próximo febrero por las generaciones de deanfunenses que, en cada momento y a pesar de todo, la sostuvieron.
Es tanta la historia! Tan larga! Tan llena de matices! Tan larga como llena de gatos y chacareras, relinchos y corcovos, lágrimas y sonrisas, emociones, aplausos y homenajes, aromas, melodías y sonidos, sabores y colores. Tan larga y bella como la imagen de los caballos pastando en el campo de la doma a la salida del sol. Tan bella como la vida y la alegría de la gente a las seis de la mañana. Tan bella como el vino y las zambas danzadas con el alma.
Cierto es todo lo relatado porque tiene el sustento que proporciona lo documentado y lo vivido, como cierto es también que hace tan sólo un par de meses recibí una nota del renombrado historiador Prof. Luís Calvimonte que creo constituye lo más curioso o novedoso de este largo camino recreando la historia de la Semana.
Si el contenido de lo que tan generosamente este amigo ha querido compartir conmigo es real, deberemos admitir a partir de ahora, “nobleza obliga”, que la Semana de la Tradición del Norte Cordobés es producto, como ya sabíamos, de la firme voluntad y decisión política de un gobernante visionario, el Comisionado Municipal Dn. Abraham Manzur, pero también de la idea generada y aportada pródigamente por un inquieto periodista traslaserrense, Don Arturo Cabrera Domínguez.
Acá van…
“Córdoba, 4 de Noviembre de 2005
Señora Secretaria de Cultura
Le envío parte de una correspondencia que me supiera enviar el Sr. Arturo Cabrera Domínguez hace ya varios años, cuando él ya se encontraba en su venerable ancianidad. Me escribió varias cartas felicitándome por mis trabajos sobre el Norte de Córdoba. En virtud de ello surgió esta correspondencia. Como verá, Cabrera Domínguez se atribuye ser el autor fundacional de la Fiesta de la Tradición del Norte. Para mí fue una personalidad destacada en el quehacer tradicionalista. Era sobrino carnal del historiador Mons. Pablo Cabrera. Lástima que yo lo conocí en su vejez. Espero su respuesta. Mi correo es …@ciudad.com.ar. Le reitero mi pedido de respuesta. Un abrazo.
Prof. Luís Q. Calvimonte”
“Mi propósito se encaminó en algunas oportunidades a poner cimientos a mi trabajo nativo que inicié en Deán Funes con el programa tradicionalista llamado “De la Tradición del Norte” que yo realicé el primer año, después de haber explorado el norte hasta Ojo de Agua y Las Salinas, para desentrañar los encantos de la transmisión popular, ingenua, insegura, candorosa, y reflejarla en la ciudad cuya comadrona fue el ferrocarril.
Cuando inauguré la fiesta fundadora pude reunir en Deán Funes, representaciones de Caroya, Jesús María, Totoral, Tulumba, Simbolar, Intihuasi, San José de la Dormida, Ischilín, Quilino, Caminiaga, San Pedro, Villa de María del Río Seco, San Francisco del Chañar, Sebastián Elcano, representado en un mismo salón de la Fábrica de Sillas, toda suerte de artesanías y productos industriales de cada región.
Se realizaron así una muestra de industrias que miraban asombrados la gran masa de incrédulos y desalentadores que afirmaban no haber industrias ¡Y que las había!…
Arturo Cabrera Domínguez”
(Extractado de carta enviada al Prof. Luís Q. Calvimonte con fecha 3 de Diciembre de 1983)
“Cuando fundé la Fiesta de la Tradición del Norte de Córdoba me impuse el propósito de resurgir su antigua prosperidad por la instalación de la usina de alta tensión. Por la conexión de sus rutas, por la confederación de los municipios, por la reactivación de las industrias, por el fomento de las crías caprinas y la fundación de un frigorífico central. Trabajo dirigido sobriamente por el señor Pisano. Organicé la exposición de las industrias del área en un adecuado salón de la fábrica de sillas con asiento en Deán Funes.
La primera fiesta que yo inventé fue brillante y genuina, con motivos propios, pero luego se desvió hacia acontecimientos foráneos con elementos mercenarios de Buenos Aires (banales) que no dejaron ningún resultado fértil y progresista.”
“Precisamente yo fundé la Fiesta de la Tradición del Norte para prolongar el mejoramiento del turismo. Me impuse para organizar la fiesta cuatro meses de preparación responsable. El ideólogo de mi tarea de la fiesta de la tradición del norte fue don Luís Martínez Novillo, hijo y descendiente de seculares estancieros y granjeros”
Arturo Cabrera Domínguez”
(Extractado de carta enviada al Prof. Luís Q. Calvimonte con fecha 17 de Abril de 1986)
Saquen ustedes sus propias conclusiones.
Más allá de ellas deberemos, por siempre, sentirnos honrados y orgullosos de ser depositarios, gestores y protagonistas de la fiesta popular tradicionalista más antigua de la República Argentina: la Semana de la Tradición del Norte Cordobés, símbolo inequívoco de la identidad cultural de los deanfunenses que continuaremos legando a las generaciones por venir.
Prof. Elvira Rosa Pared
