baner superior

25 de julio de 2010

La Justicia develó el “misterio de Cerro Negro”

Un tribunal convalidó por segunda vez la acusación del fiscal, quien sostiene que la desaparición de la víctima en Cerro Negro fue producto de un homicidio cometido por el hermano, Eligio Ariel Vera.

Por Miguel Durán

fiscal" Lo hice cagar. No te hagás problema, se van a cagar para hallarlo. Y vos callate la 'jeta'". Robert Daniel Pérez quedó paralizado por el miedo. Llegó un momento en que la conciencia lo carcomía y terminó hablando con Eduardo Gómez, fiscal de Instrucción de Deán Funes, quien desde hacía años había asumido un desafío personal para aclarar lo que se dio en llamar el misterio de Cerro Negro, la desaparición del gaucho Miguel Vera.

Pérez era la pieza que le faltaba al fiscal para cerrar el círculo sobre Eligio Ariel Vera, hermano del hombre convertido en leyenda a partir del anochecer del sábado 8 de abril de 2001, en Cerro Negro, una villa de singular belleza ubicada a 130 kilómetros de la ciudad de Córdoba, en el departamento Ischilín. Lo de leyenda se justifica con la serie de historias que crecieron alrededor del personaje desaparecido.

Se decía que como integrante del ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) había combatido contra tropas del Ejército y cuando logró escapar se refugió en Cerro Negro, donde vivía su familia. Le hicieron fama de gaucho matrero, peleador y cuatrero. Encima, si algo faltaba para completar el misterio, el anochecer que "se lo tragó la tierra", desapareció el 20 por ciento del pueblo, ya que en esos momentos vivían cinco personas en el lugar.

El gaucho Vera Gómez realizó un "trabajo de hormiga", alentado y a la vez presionado por Victoria Cervantes Rey, la compañera del gaucho Vera y denunciante de su desaparición una semana después del crimen. La mujer estaba en Buenos Aires. Lo primero que llamó la atención de los investigadores fue que el hermano, la hermana y la madre no se interesaran por la suerte del hombre barbado, de gesto adusto y mirada penetrante.

"Hay noches que no puedo dormir y siempre pienso en la mujer del gaucho, que a lo largo de los años no dejó semana sin ir a verme para preguntarme qué novedades había sobre su amante", supo revelar a este diario el fiscal de Deán Funes.

El caso del gaucho Vera trascendió las fronteras de Cerro Negro, poblado fundado por un español, convertido en centro de atracción de anarquistas, y despertó el interés de periodistas de todo el país y algunos del extranjero.

Los indicios. El primer indicio que confirmó las sospechas de la viuda y del fiscal sobre Eligio Ariel Vera, con antecedentes de cuatrerismo y acérrimo enemigo de su hermano Miguel, fue una riñonera, la misma que tenía el gaucho el día de su desaparición.

Antes de llegar a su destino fatal, el hombre de a caballo fue fotografiado en el camino por una mujer amiga. En la foto del jinete, conocida tiempo después, se observaba la mencionada riñonera, encontrada más tarde bajo la cama de su hermano. Pero, ¿cuál fue el detonante?

El viernes 7 de abril de 2001, el gaucho se enteró de que su hermano había declarado en su contra en un juicio por desalojo. Indignado, Miguel habría ido a "arreglar cuentas" con Eligio Ariel. El día después, Eligio Ariel se encontraba con su madre, una hermana y Robert Pérez. Al escuchar los ladridos de los seis o siete perros, advirtió que se aproximaba su hermano. Sin titubear se puso el revólver 38 en la cintura, montó un caballo y salió al encuentro de Miguel. Horas después, Eligio Ariel regresó y le contó todo a Pérez. Incluso le mostró el arma y lo invitó a ver el cadáver del gaucho. Durante el relato, el supuesto homicida le mostró al aterrorizado amigo un rebenque partido. Se lo había quebrado en la cabeza a Miguel antes de matarlo de dos balazos, según el relato del testigo que sepultó al sospechoso. Pérez acudió al fiscal algunos años después. Narró la pesadilla que no le permitía conciliar el sueño, pero no firmó ninguna declaración. Lo hizo recién en 2009, cuando el presunto asesino estaba preso por abigeato y no podía tomar ninguna represalia. Se hizo la reconstrucción del crimen y, a pesar de que jamás hubo rastros del cadáver, el fiscal Gómez le imputó el crimen a Eligio Ariel Vera.

César Martínez Remacha, abogado del preso, puso el grito en el cielo al enterarse de la imputación. Apeló al Juzgado de Control. La jueza que intervino le dio la razón al fiscal y mantuvo la acusación. Martínez Remacha recurrió entonces a la Cámara del Crimen de Cruz del Eje (actuó como Cámara de Acusación), que después de varios meses le dio la razón al fiscal de Deán Funes.

El penalista atacó la resolución del fiscal tratando de destruir el testimonio del testigo presencial, Robert Daniel Pérez, al considerar que existían "contradicciones" en sus dichos. Respecto a las pruebas reunidas, Martínez Remacha trató de destruirlas, entendiendo que se trataba de indicios que nada probaban.

"La acusación ha fundado debidamente las razones por las que considera que Miguel Ángel Vera ha muerto y estima que esa muerte fue producto de un homicidio (...)", señaló la Cámara de Cruz del Eje. En sus considerandos recordó que se realizaron "diversas autopsias psicológicas a fin de determinar el perfil de Vera (la víctima), y se realizaron numerosas diligencias a fin de determinar si Vera podía estar en algún lugar del país o viajó al exterior.

Incluso estimó la forma en que el imputado le habría dado muerte a su hermano (mediante la utilización de un arma de fuego). El Tribunal consideró que "los argumentos brindados por la defensa no logran conmover la sólida acusación". Para la Justicia, ya no existe el misterio del gaucho Vega. Fue asesinado por su hermano. Sólo falta fijar la fecha del juicio.

Fuente: lavoz.com.ar

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3 comentarios:

Señor Eduardo Gómez, fiscal de Instrucción de Deán Funes dijo...

Tienen que dormir menos los expedientes en los cajones de la justicia asi todo se resuelva rapidamente y no quedemos sospechados que dentro de la justicia Dean Funense no hay seriedad para hacer las cosas como es devido . Creeo señor fiscal de intruccion Eduardo Gomez que de una vez por toda debemos dar la seriedad y la responsabilidad . Para eso usted asume y jura ante toda la sociedad para dar transparencia dentro de la justicia que esta muy sospechada en todo los anbitos de nuestra sociedad .

Carlos Pintos dijo...

Un orgullo para el pueblo deanfunense. Un tipo que se preocupo por un crimen que se cometio en su jurisdiccion y hace años y nunca dejo de tratar de dilucidar lo sucedido. El comentario anterior es mal intencionado, ya que la nota aclara que hasta que el señor Perez no declaro y firmo su declaracion el fiscal no tenia nada firme para poder avanzar en la causa. Mis felicitaciones al Dr. Gomez

Un orgullo Señor Carlos Pintos seria que todos los expedientes no durmieran tanto en los cajones de la justicia dijo...

Un Orgullo seria que para todo los casos se preocupen como se preocuparon para aclarar este caso que se cometio en la jurisdiccion del Departamento Ischilin . Esta bastante sospechada la justicia en algunos caso actua con seriedad y transparencia . En otros casos a esta sociedad en su conjunto le quedan muchas dudas que no somos transparente y con una justicia equilibrada y justa resolvemos todos los casos . La justicia esta muy sospechada en todos sus anbitos desde arriba asia abajo porque tiene su grandes lados oscuros y no esclarecemos todo . Nada mas lo que los conviene y lo otro lo tapamos porque tenemos grandes compromiso con el poder politico que a ellos los puso en su cargo dentro de la justicia . Hay cosas que tienen que cambiar y tener el equilibrio justo . No hay mejor ciego que el que no quiere ver la realidad.

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